EL ENEMIGO
No sé cómo abordarolo
sin que ahora me toque
y me tiemble la mano
y el pulso se azore.
Mejor estampar su bombre
-¿conjuro o indigna marca?-
en la frente alta y noble
de esta blanca en clama:
EL MIEDO
Lo veo sin verlo en la infancia,
tras el estampido del trueno
en las figuras que traza
en las manchas del techo.
Dibuja un círculo negro
y nos deja solos afuera
mientras todos se quedan
mirándonos desde adentro.
Insidiosamente nos cerca
como al niño extranjero
acorralado en el centro
de un baldío sin puerta.
Sin gracia ni ritmo calca
el aletazo del cuervo
o del paso enorme y quedo
de la tarántula.
Multiplica los corredores
en la planicie del sueño
y amasa hasta el vértigo
la cera de la metamorfosis.
Congela su vista la caras,
disloca sus rasgos y gestos,
y sin pudor las retrata
su infamante espejo.
Invisible, la soga al cuello,
su mano tira y afloja,
como el verdugo que juega
a si te dejo vivo o muerto.
Escondido, anda suelto
por calles, atajos y plazas,
donde fingimos no conocernos,
cómplices de su amenaza.
Nos posee alma y cuerpo,
y convierte a las palabras
en una mendaz mordaza
más abyecta que el silencio.
Petrifica a la alegría,
se confunde con el amor,
su presencia ubicua
simula el rostro de Dios.
El fruto vacío del mal
es su cotidiano alimento.
Imprevisible como el azar
su soplo de desaliento.
Nunca dominaremos
su gramática obscena,
ni su sintaxis perversa
regida por el suspenso.
BALADA POSTMODERNA
Tu voz allende el mar
suena en el auricular
como si estuvieras
en la otra pieza.
Sobre la mesa de noche:
el reloj, tu retrato
y la carta -por fax-
de tu puño y letra.
Mañana, ya inminentes
en la pantalla: tu risa,
tu mano, tu sortija,
tu cabellera y el peine.
Según se oye y se ve,
ya no queda tiempo
ni espacio
para la ausencia.
Sin olfato ni tacto,
todo se lo bebe
el simulacro
de la presencia.
Te escribo este poema
como una protesta
de amor que se rebela
a consentir la indiferencia.
EPIGRAMAS
(Selección)
GRAMÁTICA
De tus pies a tu frente,
tu cuerpo es una frase
en la que aprendo a nombrarte.
Lo lógico es empezar por el principio e ir avanzando. Te adentras en un lugar dónde la lógica se diluye entre la influencia de tantas otras opciones diferentes. Lee, Busca, Lee y encuentra lo que deseas. Si algo desconoces, pregunta!!
jueves, junio 09, 2011
Camino de cualquier parte de Eduardo Mitre (Algunos poemas I)
AEROPUERTOS
Entre partida y llegada
somos
las dos caras de Jano.
Vemos unos ojos
con lágrimas (atrás
en la anochecida
distancia) y vamns
hacia otros
suspendidos al alba
por el fértil asombro
de la mirada.
ZONA DE EMBARQUE
Se angosta el paisaje
al filo de los pasos.
Huele a paraje
el amplio espacio.
Se pisa una calzada
de luces y sombras
donde duda la mirada
y tropieza la memoria.
Es la zona de embarque
en el aeropuerto del tiempo.
Cada cuerpo es el pasajero,
la nave y el equipaje.
Y aguardábamos las señales,
inquietos, sin saber
si llamarán para emprender
o cancelar el viaje.
LARSEN
En Montevideo (ese recodo del tiempo)
la súbita revelación de tu rostro,
tu alta frente,
tu pelo hebreo,
el verde profundo de tus ojos,
la garúa de tus pasos
por el estuario,
la extraña sensasción
de habernos conocido hace tiempo,
el húmedo silencio
de tu boica en un cuarto,
la sabiduría inocente
de tu lengua en el beso,
el pausado
creciente
oleaje del deseo
y la sal de tu nombre
a ciegas esparcida
en el mar tempestuoso de tu cuerpo.
Luego, como al despertar de un sueño,
la navaja de la partida
hundida hasta el hueso,
y la sal del recuerdo
derramándose en la herida.
V.H.
Entre partida y llegada
somos
las dos caras de Jano.
Vemos unos ojos
con lágrimas (atrás
en la anochecida
distancia) y vamns
hacia otros
suspendidos al alba
por el fértil asombro
de la mirada.
ZONA DE EMBARQUE
Se angosta el paisaje
al filo de los pasos.
Huele a paraje
el amplio espacio.
Se pisa una calzada
de luces y sombras
donde duda la mirada
y tropieza la memoria.
Es la zona de embarque
en el aeropuerto del tiempo.
Cada cuerpo es el pasajero,
la nave y el equipaje.
Y aguardábamos las señales,
inquietos, sin saber
si llamarán para emprender
o cancelar el viaje.
LARSEN
En Montevideo (ese recodo del tiempo)
la súbita revelación de tu rostro,
tu alta frente,
tu pelo hebreo,
el verde profundo de tus ojos,
la garúa de tus pasos
por el estuario,
la extraña sensasción
de habernos conocido hace tiempo,
el húmedo silencio
de tu boica en un cuarto,
la sabiduría inocente
de tu lengua en el beso,
el pausado
creciente
oleaje del deseo
y la sal de tu nombre
a ciegas esparcida
en el mar tempestuoso de tu cuerpo.
Luego, como al despertar de un sueño,
la navaja de la partida
hundida hasta el hueso,
y la sal del recuerdo
derramándose en la herida.
V.H.
Eyes I shall not see again.T.S.E
La cantidad de infinito
patente en tus ojos,
y que como Tántalo ansío
sin probar ni un sorbo:
sin probar ni un sorbo:
This is my afliction.
PENA
Con la misma mano
que te hirió,
ciega de ira
como una pedrada;
con la mano cortada
por tu mejilla,
ahora macnho esta página,
sangro estas líneas.
VIÉNDOTE DORMIR
Las piernas recogidas,
las manos casi juntas,
una mejilla encendida,
una mejilla encendida,
la otra tibiamente oculta.
Toda entera, envuelta
en la cuna del sueño,
en posición contrita
respiras, regresas
al tiempo sin tiempo
anterior a tu nombre,
a la herida del nacimiento,
a la caída en ti misma.
Flor apacible, vuelta
semilla, a oscuras,
ajena a esta vida, buscas
otra menos cruenta.
miércoles, marzo 16, 2011
martes, febrero 15, 2011
Reza lo que sepas de David González
Autor: David González (web)Título: Reza lo que sepas
Ilustraciones: Miguel Ángel Martín y Mik Baró
Editorial: Eclipsados
Páginas: 163
ISBN: 9788461103393
Año: 2006
Biblioteca del Instituto Bilingüe: Konstantin Kiril Filosof, Ruse, Bulgaria
Cuando comencé a leer encontraré ecos de un montón de gente, supe de la generación beat, de un padre donador de un ostias y de un caradura con ganas de escribir. Oí de cárceles y desperdicios, de muertos y kamikazes, de borrachos y yonkarras y digo oí, porque David González tiene un escribir que es un hablar. Y se nota. Los discursos se fragmentan en prosa y poesía, en imágenes descritas y plasmadas en si mismas. Una de esas joyas de los libros-producto. No me entiendan mal, no es algo comercial. Es algo que merece la pena leer y luego soltar. Soltar para que otro lo lea, porque a nadie le gusta tener una pistola apuntándote a la cabeza continuamente. Merece la pena notar la vibración de las balas, sentir la rabia y girar la cabeza para ver que dan en el blanco.
Reseña en Freek!
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Editorial Eclipsados,
Poesía
Hace tanto frío en Alaska de Raúl García
BUSCADORES DE ORO
Nadie dijo que fuera fácil. Nadie dijo en ningún momento que lo íbamos a conseguir todo en esta vida, que nuestros sueños se iban a hacer realidad. Nadie nos dijo que estaríamos siempre juntos, que viajaríamos a países exóticos que sería Felicidad el nombre de nuestros hijos. Pero lo creímos. Nadie nos prometió nada, no había mentira alguna que creerse, pero la inventamos. Egoístamente siempre pensamos que nos merecemos más que el resto simplemente por el hecho de ser nosotros. Somos buscadores de oro, convencidos siempre de encontrar la gran veta. Veta que nunca aparece pero que seguimos buscando.
Página 23
THE TIMES THEY ARE A-CHANGING
Para Javi, confidente, barman, psiquiatraen ocasiones y siempre amigo.
Quién nos iba a decir que los tiempos cambian, ni siquiera Bob Dylan con sus gerundios parecía tener razón. Quién nos iba a decir que se necesitaba dinero para divertirse y para eso había que trabajar, que los amigos y las relaciones no duraban para siempre, que las barrigas no eran algo de tan mayores. Hasta Peter Pan creció y según me dijeron trabaja doce horas en una cadena de montaje subcontratado por una E.T.T. Qué le vamos a hacer, la vida es como una canción, metáfora exacta para los que como nosotros curamos las heridas con canciones, en ocasiones larga como el rock progresivo de Pink Floyd y en otras intensa y corta somo los Sex Pistols, y en medio hay solos y estribillos memorables como fotografías de otro tiempo. Lo jodido no es que los tiempos cambien es que pasan sin enterarte como cuando te quedas dormido en mitad de una canción.
Página 24
SIGUE BUSCANDO
Ni música de violines, ni campos Elyseos iluminados. Ni Turandot bajo una perfecta lluvia de otoño, ni vacaciones en Roma. Ni canciones susurradas al oído ni velitas, tampoco ramos de rosas ni encuentros dramáticos en estaciones de tren. Ni suicidios, ni imposibles, ni familias enfrentadas.
El amor, solía decir, no es más que una de esas tarjetas de rasca y gana en las que al final siempre sale la misma frase: SIGUE BUSCANDO.
Página 29
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Raúl García
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