jueves, junio 09, 2011

Camino de cualquier parte de Eduardo Mitre (Algunos poemas I)

AEROPUERTOS
Entre partida y llegada
somos
las dos caras de Jano.

Vemos unos ojos
con lágrimas (atrás
en la anochecida
distancia) y vamns

hacia otros
suspendidos al alba
por el fértil asombro
de la mirada.




ZONA DE EMBARQUE
Se angosta el paisaje
al filo de los pasos.
Huele a paraje
el amplio espacio.

Se pisa una calzada
de luces y sombras
donde duda la mirada
y tropieza la memoria.

Es la zona de embarque
en el aeropuerto del tiempo.
Cada cuerpo es el pasajero,
la nave y el equipaje.

Y aguardábamos las señales,
inquietos, sin saber
si llamarán para emprender
o cancelar el viaje.




LARSEN
En Montevideo (ese recodo del tiempo)
la súbita revelación de tu rostro,
tu alta frente,
                    tu pelo hebreo,
el verde profundo de tus ojos,
la garúa de tus pasos
por el estuario,
la extraña sensasción
de habernos conocido hace tiempo,
el húmedo silencio
de tu boica en un cuarto,
la sabiduría inocente
de tu lengua en el beso,
el pausado
                    creciente
                                   oleaje del deseo
y la sal de tu nombre
a ciegas esparcida
en el mar tempestuoso de tu cuerpo.

Luego, como al despertar de un sueño,
la navaja de la partida
hundida hasta el hueso,
y la sal del recuerdo
derramándose en la herida.



V.H.
Eyes I shall not see again.T.S.E 
La cantidad de infinito
patente en tus ojos,
y que como Tántalo ansío
sin probar ni un sorbo:
This is my afliction.  
 

PENA
Con la misma mano
que te hirió,
ciega de ira
como una pedrada;

con la mano cortada
por tu mejilla,
ahora macnho esta página,
sangro estas líneas.


VIÉNDOTE DORMIR
Las piernas recogidas,
las manos casi juntas,
una mejilla encendida,
la otra tibiamente oculta.

Toda entera, envuelta
en la cuna del sueño,
en posición contrita
respiras, regresas

al tiempo sin tiempo
anterior a tu nombre,
a la herida del nacimiento,
a la caída en ti misma.

Flor apacible, vuelta
semilla, a oscuras,
ajena a esta vida, buscas
otra menos cruenta.


 

miércoles, marzo 16, 2011

Pues ya lo saben...

No nos fallen.

martes, febrero 15, 2011

Reza lo que sepas de David González

Autor: David González (web)
Título: Reza lo que sepas
Ilustraciones: Miguel Ángel Martín y Mik Baró
Editorial: Eclipsados
Páginas: 163
ISBN: 9788461103393
Año: 2006
Biblioteca del Instituto Bilingüe: Konstantin Kiril Filosof, Ruse, Bulgaria

"La cara es el espejismo del alma" 

Imagen: Nodo50

Cuando comencé a leer encontraré ecos de un montón de gente, supe de la generación beat, de un padre donador de un ostias y de un caradura con ganas de escribir. Oí de cárceles y desperdicios, de muertos y kamikazes, de borrachos y yonkarras y digo , porque David González tiene un escribir que es un hablar. Y se nota. Los discursos se fragmentan en prosa y poesía, en imágenes descritas y plasmadas en si mismas. Una de esas joyas de los libros-producto. No me entiendan mal, no es algo comercial. Es algo que merece la pena leer y luego soltar. Soltar para que otro lo lea, porque a nadie le gusta tener una pistola apuntándote a la cabeza continuamente. Merece la pena notar la vibración de las balas, sentir la rabia y girar la cabeza para ver que dan en el blanco. 
Reseña en Freek!

Hace tanto frío en Alaska de Raúl García

BUSCADORES DE ORO
Nadie dijo que fuera fácil. Nadie dijo en ningún momento que lo íbamos a conseguir todo en esta vida, que nuestros sueños se iban a hacer realidad. Nadie nos dijo que estaríamos siempre juntos, que viajaríamos a países exóticos que sería Felicidad el nombre de nuestros hijos. Pero lo creímos. Nadie nos prometió nada, no había mentira alguna que creerse, pero la inventamos. Egoístamente siempre pensamos que nos merecemos más que el resto simplemente por el hecho de ser nosotros. Somos buscadores de oro, convencidos siempre de encontrar la gran veta. Veta que nunca aparece pero que seguimos buscando.

Página 23


THE TIMES THEY ARE A-CHANGING

Para Javi, confidente, barman, psiquiatraen ocasiones y siempre amigo.

Quién nos iba a decir que los tiempos cambian, ni siquiera Bob Dylan con sus gerundios parecía tener razón. Quién nos iba a decir que se necesitaba dinero para divertirse y para eso había que trabajar, que los amigos y las relaciones no duraban para siempre, que las barrigas no eran algo de tan mayores. Hasta Peter Pan creció y según me dijeron trabaja doce horas en una cadena de montaje subcontratado por una E.T.T. Qué le vamos a hacer, la vida es como una canción, metáfora exacta para los que como nosotros curamos las heridas con canciones, en ocasiones larga como el rock progresivo de Pink Floyd y en otras intensa y corta somo los Sex Pistols, y en medio hay solos y estribillos memorables como fotografías de otro tiempo. Lo jodido no es que los tiempos cambien es que pasan sin enterarte como cuando te quedas dormido en mitad de una canción.

Página 24


SIGUE BUSCANDO
Ni música de violines, ni campos Elyseos iluminados. Ni Turandot bajo una perfecta lluvia de otoño, ni vacaciones en Roma. Ni canciones susurradas al oído ni velitas, tampoco ramos de rosas ni encuentros dramáticos en estaciones de tren. Ni suicidios, ni imposibles, ni familias enfrentadas.

El amor, solía decir, no es más que una de esas tarjetas de rasca y gana en las que al final siempre sale la misma frase: SIGUE BUSCANDO.

Página 29

jueves, enero 27, 2011

Silvio en El Rosedal de Julio Ramón Ribeyro

Autor: Julio Ramón Ribeyro
Título: Silvio en El Rosedal
Editorial: Plaza y Janés
Colección: Relatos
Páginas: 94
ISBN: 8401570573
Año: 1998
Biblioteca del Instituto Bilingüe: Konstantin Kiril Filosof, Ruse, Bulgaria


Silvio en El Rosedal, uno de los relatos que han hecho de Julio RAmón Ribeyro uno de los mayores exponentes de la narrativa breve contemporánea, combina la profundidad y la transparencia, la densidad simbólica y la serenidad lírica. A través de la obsesión del protagonista, un violinista frustado, por el significado oculto de los signos dibujados por la peculiar disposición de las flores en su jardín y de la pasión amorosa que inesperadamente irrumpe en su vida, esta historia pone de manifiesto la insuperable distancia que separa el secreto mundo interior del individuo y la realidad circundante.


Adoro los libros pequeños porque son eso, pequeños y puedes llevarlos y traerlos y te hacen la compañía justa y necesaria. Cuando cogí el libro de entre los de la biblioteca del instituto lo hice por dos razones. La primera es que soy muy poco consciente de haber leído autores peruanos (hispanoamericanos en general) y la segunda porque necesitaba algo corto para relajar un poco mis lecturas actuales. El estilo es bastante simple, sin léxico complicado ni estructuras rebuscadas. Quizá sea eso lo que facilita una lectura sencilla que evoca imágenes de las haciendas americanas. 
En definitiva, no está mal.